06.10.2017 — 22.12.2017 -> Exposició actual!

Idoia Montón: Aquellos

Inauguració: divendres 6 d’octubre de 2017 a les 19h




Abarcando a todos los seres, los visibles y los invisibles

Cuando vi por primera vez  Anunciación en Virgen del Carmen 6, obra nacida de una propuesta site-specific para una marquesina de autobuses, la sensación fue sobrecogedora. Resulta difícil trasladar una impresión física a una imagen pero Idoia Montón (Donostia, 1969) lo consigue en este dibujo-collage de grandes dimensiones. La obra se sitúa en una calle como tantas otras de nuestro paisaje urbano: de una alcantarilla, como si de una lámpara de Aladino se tratase, surge un monstruo que se hace visible al llegar al exterior, rodeado de un humo de carne viscosa, apareciendo como una sombra que anida en las cloacas de la ciudad, como su raíz arrancada de cuajo, transformando de esa manera la anodina calle Virgen del Carmen en un lugar místico, como lo fue para Dalí la estación de Perpiñán.



No nos vale una visión formal, estética o conceptual para entender esta obra, es una experiencia trasladada al lenguaje pictórico, representa un acontecimiento cuasi religioso, en el que la artista actúa como una vidente, una médium que relata el mundo escondido, invisible para la mayoría de los mortales.



Junto a esta obra me gustaría detenerme en otro collage de menor tamaño, S/T (2011), que muestra un autorretrato de espaldas a la calle del collage anterior. En este caso, o así me lo parece, Idoia va vestida de fraile medieval. Se trata de un autorretrato brutal, cuya principal característica es la desaparición de sus ojos. A través de él entiendo el papel de la artista como alguien que quiere mostrar lo que se siente al ver más que lo que se ve, elevando esta imagen a lo místico.



En la invitación para la exposición aparece otra de esas obras que revela la potencia inusitada propia de los trabajos de Idoia. Bajo la tierra de la tan removida Plaza de las Glorias, en la que asoma al fondo el nuevo Museo del Diseño, surge una especie de pez raya que absorbe la ciudad comprimida mediante un efecto de photoshop, aunque más que comerla parece que fuera  aspirada para su purificación. Esta pieza es ejemplo de esa relación continua de Idoia por incluir lo animal como contrapunto o en convivencia con este nuevo entorno en el que vivimos que ella interioriza casi diría, y con el máximo respeto hacia ella, de manera animal.



Parece que con estas obras y el resto de piezas de la exposición Idoia nos tratara de decir que lo humano es una ínfima parte del todo. Con su mirada visitamos un inframundo en donde las leyes animales y de la naturaleza son otras a las nuestras. Siento sus piezas en las que aparecen mapas de la ciudad como si se tratasen de los caminos de madriguera de un ratón de campo. Una de ellas nos presenta a un ser alado que vierte a través de una tubería sangre a un mapa previsiblemente urbano, aunque es cierto que uno no sabe si el pájaro está sólo sangrando o que con su entrega le está dando vida a la ciudad; tal vez nunca sepamos el significado exacto pero sí nos apercibimos de que aquélla vive, como si se tratara de una antigua ofrenda ritual, a través de esa acción sanadora.



Acercarse al mundo de Idoia es verse atrapado por un universo fascinante, no por maravilloso sino por verdadero. No es fácil encontrar en la actualidad a artistas tan auténticos y con un recorrido tan personal como Idoia Montón. Ver cada obra suya es una celebración.

– Alberto Peral



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