18.03.2016 - 07.05.2016 -> Exposició actual!

Ana Garcia-Pineda: Bocadillos

Inauguració: divendres 18 de març de 2016 a les 19 h



Acto 1º: Bocas

— ¿Va de zombis la exposición de la Ana?
— No, va de bocadillos.
— ¿Reparten bocadillos?
— No, los personajes se comunican a través de bocadillos, como en los cómics.
— ¿Se intercambian bocatas?
— No, se intercambian palabras, pero no es como en las películas. Como son dibujos hay que escribir lo que dicen y piensan. Los bocadillos son globos blancos rellenos de palabras.
— Ah, como en los cómics de zombis.
— Exacto, como en los cómics de zombis.
— Entonces, ¿vamos a ver un cómic?
— No, vamos a ver bocas abiertas.
— ¿Bocas con bocadillos o bocas que comen bocadillos?
— En realidad estas bocas ni hablan ni comen nada. No hay texto esta vez. Está todo en el dibujo. La Ana es así, no te dice directamente lo que piensa. Te lo dibuja. Siempre dice que sólo nos damos cuenta de las cosas importantes cuando ya no están.
— No entiendo. ¿Me habla de decir cosas y no dice nada?
— Mira esa boca, por ejemplo, está llena de transportadores de ángulos en vez de dientes. Hay bocas que lo mi-den todo. Otras son justo lo contrario. No se sabe qué es peor. Las cosas más importantes las hacemos con la boca, como amar, comer o hablar. Expresamos nuestros deseos, describimos cómo funciona el mundo, narramos historias, hacemos reír a los demás, también llorar, les engañamos, tapamos los silencios, decimos quiénes somos, callamos lo que no queremos ser y nos despedimos. Muchas veces la boca no se vale de palabras para decir lo que más importa. Eso pasa cuando besas a alguien que quieres o te comes tu plato favorito. La boca es importante, aunque seas un personaje de cómic.
— Y esa boca, ¿qué tiene ahí dibujado?
— Eso es una polla, hija.
— Pues a mí me parece la boca de un zombi.



Acto 2º: Estribillos

— Mira, aquí están los bocadillos. Los colores se parecen, ¿no?
— Algo tendrá que ver, pero éstos son los estribillos.
— ¿Qué es eso?
— Pues los estribillos son la parte de una canción que se repite. El compositor pone ahí lo que más le importa decir y te lo repite varias veces por si no te había quedado claro.
— ¿Esa parte que se te mete en la cabeza y te pasas todo el día repitiendo?
— Exacto, y a veces los repites tanto que ya ni piensas en lo que te querían decir.
— ¡Pero estas frases ya me suenan!
— La primera parte claro pero después cambian. Las ha mezclado de una forma diferente, ahí está la gracia. Eso les da un significado nuevo. Las frases hechas siempre significan lo mismo. Estamos tan acostumbrados a ellas que ya las decimos por decir. Sirven para hablar sin calentarte la cabeza. A lo que expresan le llamamos tópicos. Si cambias un tópico te obligas a pensarlo de otra forma y un poco te liberas de él. Te obliga a replantear lo que dabas por supuesto. Puede que estuvieras tan acostumbrado a algo que ya no te fijases de verdad en ello. Es como un juego. Si a lo que era triste le añades algo inesperado puede que lo conviertas en alegre. Ana lo hace todo el rato. Las cosas más complejas hay que decirlas de un modo muy sencillo para que se entiendan.
— Pues yo no entiendo ésta: «Del amor al odio hay un paso pero ¿hacia qué lado?».
— A mí no me preguntes, soy disléxico.


— Patricio de la Torre Becerra




*Colabora: L’Estruch. Fàbrica de Creació de les Arts en Viu

Descarregar invitació -> .pdf [142 KB]